Jim Jarmusch usó su imaginación una vez más para transportar a un hombre enigmático que emprende un viaje con la confusa intención de conseguir un objetivo tras la resolución de tareas secuenciales que se van construyendo mientras el viaje sigue su curso.
No es nada nuevo de lo que he visto de este director pero me queda claro que cada vez lo hace mejor. Ambientado en España, el viaje de este hombre y sus encuentros con personajes extraños atrapan al espectador que intenta resolver hacia dónde va este viaje que considero que no necesita explicación, sólo hace falta dejarse ir y disfrutarlo, al final de cuentas, lo importante no es el destino sino el transcurso que te lleva a él.
sábado, 17 de abril de 2010
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